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Casa VDG 

2023

Valle del Golf Country, Malagueño, Córdoba.
263m2
Fotografias: Arq. Gonzalo Viramonte

Casa VDG se emplaza en un barrio cerrado en las sierras, en cercanía de Malagueño, Córdoba, en un lote atravesado por vegetación existente y visuales abiertas hacia el paisaje natural. El proyecto surge desde una premisa clara: construir una vivienda capaz de habitar el entorno con sensibilidad, estableciendo una relación equilibrada entre funcionalidad, clima y vinculo interior-exterior. Bajo esta búsqueda, la casa se desarrolla íntegramente en una sola planta y organiza su programa en dos volúmenes independientes —uno social y otro privado— vinculados por un espacio intermedio que articula circulaciones, visuales y modos de habitar.

La implantación responde tanto a criterios espaciales como ambientales. Los volúmenes se disponen de manera perpendicular a la calle, separados por un patio central contenido que funciona como expansión, pulmón y núcleo de conexión. Entre ambos aparece un “puente” de acceso que no solo organiza la distribución hacia los distintos sectores sin interferencias funcionales, sino que también permite comprender la vivienda de un solo vistazo. Desde el ingreso, el usuario establece una relación visual inmediata con el patio, el jardín y las distintas atmósferas de la casa, reforzando la idea de continuidad entre interior y exterior.

El recorrido de acceso atraviesa el bosque existente de talas autóctonos, preservado como parte esencial de la experiencia del proyecto. El ingreso no se plantea como un gesto monumental sino como una secuencia sensible, donde la arquitectura aparece entre árboles y sombras, integrándose al paisaje natural del lote.

El volumen social se concibe como una gran nave longitudinal de cubierta a dos aguas, con altura y media interior y una fuerte presencia espacial. Exteriormente se presenta sobrio y contenido, mientras que hacia el interior la madera de la cubierta aporta calidez, escala doméstica y una atmósfera de refugio. Cocina, comedor y estar se integran en un único espacio continuo que favorece la interacción cotidiana y la flexibilidad de uso. Las expansiones y pérgola prolongan este espacio hacia el exterior, difuminando los límites físicos de la vivienda y potenciando la vida alrededor del patio y la pileta.

En contraposición, el volumen privado adopta una geometría más compacta y silenciosa. Allí se alojan dormitorios, sanitarios y estudio, configurando un ámbito de mayor intimidad y resguardo. Todas las habitaciones se orientan hacia el este, aprovechando el asoleamiento de la mañana y favoreciendo el acondicionamiento natural durante el invierno. La suite principal, en cambio, se abre completamente hacia el norte, incorporando visuales y control solar acorde al clima serrano.

Uno de los espacios más representativos del proyecto es el estudio ubicado hacia el frente del lote. Una abertura horizontal, dispuesta a la altura de la mirada de una persona sentada, enmarca el paisaje del bosque de talas existente y permite mantener una conexión constante con el exterior durante la

jornada de trabajo. La operación busca transformar una acción cotidiana en una experiencia más consciente y vinculada al entorno.

La relación entre arquitectura y clima fue un aspecto central en el desarrollo material del proyecto. En un contexto de fuertes variaciones térmicas, la envolvente fue pensada para mejorar el comportamiento pasivo de la vivienda y reducir demandas energéticas. El volumen social se construyó con bloques cerámicos de alta prestación térmica y terminación exterior de revoque fino, reforzando la imagen sobria y monolítica buscada para la pieza principal. La cubierta combina estructura de madera interior con aislación térmica importante entre la madera y la chapa exterior, integrando eficiencia y calidez espacial.

El volumen privado, por su parte, se resuelve mediante un sistema de doble muro compuesto por bloque cerámico interior, cámara de aire y ladrillo común quemado colocado sin junta tomada. Esta solución mejora el desempeño térmico al mismo tiempo que aporta profundidad, textura y una materialidad más sensible y artesanal, capaz de contrastar con la pureza geométrica del conjunto.

Casa VDG refleja la búsqueda de Mestizo Arquitectura por desarrollar una arquitectura consciente: una arquitectura que entiende el habitar desde la experiencia cotidiana, el vínculo emocional con los espacios y la integración respetuosa con el entorno natural. Más que imponer una forma sobre el paisaje, el proyecto propone habitarlo desde la contemplación, la luz, el clima y la relación permanente entre interior y exterior.

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